El proyecto El hombre de la trinchera alude tanto a un concepto escultórico en torno a lo acumulativo, la acción post-minimal como a una idea de obra vinculada a lo simbólico. Las trincheras que se generan en los conflictos sindico-empresariales, con las que se cortan carreteras, o se protesta en las huelgas se suelen hacer con neumáticos. Es la tradición del norte de España, en la que se vislumbra una suerte de imagen cercana de la resistencia y la rebeldía, (conceptos constantes en la obra de Sala).

El hombre de la trinchera, que no aparece en ningún momento en la pieza, somos todos, el espectador que interactúa entrando dentro de la propia obra. El que resiste, el que se siente, de repente, atrincherado, la metáfora da paso a lo real, acaso la vida misma desde la trinchera. La pieza se presentó en varios espacios, entre ellos el EMAC de Extremadura, lugar de los encuentro de Arte Contemporáneo y Naturaleza.
EL HOMBRE DE LA TRINCHERA
2004