En la pieza de vídeo Tango (una técnica con la que Sala cada vez trabaja más) producido dentro del contexto del seminario-proyecto expositivo “arte y política” el artista juega con la imagen de una pareja de baile que con total profesionalidad performa un tango en medio de un escenario desolado. Ese espacio baldio no es otro que las viejas piscinas abandonadas de la Universidad Laboral de Gijón. Ese baile exagerado nos enfrasca en la idea del histrionismo político y del gesto desencajado, de la exageración casi patética, la de la clase política, que baila su baile sobre las ruinas de la sociedad que apenas conoce, es el gesto de la distancia, el de una suerte de despotismo ilustrado que nos acecha y que conocemos, pero apenas hacemos nada para impedir.
Tango es la representación visual de la desolación política, del manierismo ideológico y gestual que se ceba con nosotros, un baile sobre las ruinas, el tango es una música triste, desoladora, mientras nuestro conformismo se agiganta.

TANGO
2004