En esa presencia fantasmal del mármol surge vigilante, en el seno del nihilismo capitalista, la importancia de los símbolos presentes en los monumentos de las ciudades y la vuelta a ellos para saber si aún tenemos algo que decirnos.

Avelino Sala plantea una lectura irónica de la escultura. Como decimos, al principio de su carrera realizó esculturas vacías con papel adhesivo, luego reproducciones inútiles como en el caso de una tabla de surf de bronce que, como pueden imaginar, va a quedar hundida en el fondo del mar. Pero en el caso de su intervención en este museo del mármol, utiliza la piedra para representar cuestiones o figuras de la actualidad, subrayando la importante presencia de algunos de los símbolos de la rebelión indignada actual, bajo el título Distopía: Right Now. Estos símbolos encontrados en el mármol son una cámara de vigilancia, en referencia a los sistemas de seguridad, pero también al panóptico de la cárcel propuesta por Bentham. En segundo lugar, un explosivo cóctel Molotov. En tercer lugar, el símbolo de la anarquía. Por último, además de estos objetos de la realidad contra el sistema, aparece uno de sus principales actores, identificable con la figura del encapuchado o el embozado, con una mano extendida y otra con un puño amenazante, señalando las diferencias entre el rebelde y el revolucionario, entre aquel que está indignado con la sociedad –no sólo con los mecanismos de poder- y aquél que decide pasar a la acción directa. ¿Cuál es el lugar del arte en esta presencia de lo político? Si no se trata solamente de indignarse, sino de actuar, el papel del artista puede ser aquel que presenta los símbolos de poder, aquel que representa con los mismos mensajes de la política. Y en esta política de la memoria, como pilares del nihilismo postromántico propuesto por Avelino Sala, aparece el postulado vacío de la sociedad actual.

Parafraseando a Roland Barthes, algo hay en el modernismo que no es una cuestión pasada de moda, sino el mismo punctum donde lo moderno es el ahora, su misma actualidad. Decir postmoderno resultaría entonces extraño, a no ser que se incurra en una suerte de formación de escuela, cuando precisamente lo más actual es pretender estar en otro lado. Si hay modernismo y escritura, como símbolos contra el sistema, materializados y reproducidos no solo de una manera concreta y explosiva, hay otros símbolos del vacío como en el caso del dinero y su abstracción.

La actualidad, la actividad del arte debe ser una especie de gramática simbólica, una interpretación o lectura que en el caso de Avelino Sala cabe vincularse a conceptos que ofrecen una interpretación de la situación de la sociedad actual, profundizando y relatando tanto su vaciamiento, como su despojamiento o su robo. Se trata del vaciamiento de los ideales, la aniquilación propia de un tiempo sacado de quicio [out of joint].

SIMBOLOGÍAS DEL OCASO
2012