Creo que no faltan ejemplos de planteamientos artísticos que intentan estar a la altura (o mejor situados en el abismo) de un tiempo de indigencia. Me refiero, sin concretar en ninguna obra específica, a una actitud plástica y teórica, como la de Avelino Sala, que parte de la dislocación contemporánea para proponer otras cartografías, testimonios o relatos que no tienen necesariamente que transformarse en “consignas”, sino que tienen pertinencia y ajuste contextual, esto es, nos ponen en primera línea del conflicto. Los perros, bebés o el hombre de celo que construye Sala introducen en la cotidianeidad dislocada tanto la transparencia cuanto el obstáculo, aluden, desde su fuerte sensación de silencio, a lo traumático, son una forma de lo Real que no recurre a la sublimación. Es manifiesto el interés de Sala por generar desasosiego, reflejando, sin retórica ni literalismo, los comportamientos humanos en un momento de radical crisis, con la intención explicita de “cuestionar desde una perspectiva crítica, el contexto social, geográfico, político en el que nos encontramos”.

Extracto texto catálogo Restlessness.
Fernando Castro Flórez
RESTLESSNESS
2003