Y es que el trabajo de Avelino Sala no solo rasca en nuestra memoria personal, sino en esa universal y colectiva, en ese archivo de registros comunes a toda crónica de revuelta, de tentativa de cambio desde el lugar de la resistencia.

En esta línea, con Mueseo Arqueológico de la Revuelta, Sala juega irónicamente con el formato de vitrina de archivo clásica para mostrar en clave de registro museográfico una serie de piedras recogidas en diferentes manifestaciones del mundo.

A partir de aquí, en la siguiente instalación, Sanpietrini, decide partir de una de las piedras del lugar que le da titulo, y recurrir de nuevo al metal de falso ilustre, para hacer un fundido, en esta ocasión en bronce. Una serie de dibujos en grafito de la calzada romana acompañan el paradigmático adoquín, del mismo tipo que se lanzaba en Mayo del 68 y material habitual en las barricadas, pero este recogido en una de las  manifestaciones de los Black Blocks acontecidas en la capital italiana. Como en aquellos casos en que la vitrina museística alberga restos arqueológicos de familia común, en éste se ha querido poner el acento magnificando una de las piedras, —recurrir a ese fetiche que nos gusta tanto en el arte contemporáneo— para demostrar lo fácil que resulta otorgar a un objeto una mayor importancia simbólica y convertirlo en obra referencial.
MUSEO ARQUEOLÓGICO DE LA REVUELTA
2014