Una tradicional capa española cuelga de una soga, casi a modo de marioneta. En la espalda y con la falsa distinción de un bordado en letras doradas se lee: Larvatus Prodeo. Esta frase de Descartes, Avance enmascarado, aparece en Preambula, una de las cartas del filósofo de los dualismos, convencido de la efectividad de su método racional versus las inútiles disputas de sus colegas escolásticos.

El propio montaje de la capa ya lo evidencia todo, insistiendo en esa idea de que todo es manipulable y su manera de mostrarse nos pone en relación con lo explícito y lo oculto de la filosofía cartesiana.

Y es que tal vez nos hemos acostumbrado a llevar siempre la máscara puesta, o a los que siempre la llevan, a esa falsa diplomacia de las dobles conductas.

La capa española, herramienta de ocultación y crimen enmascarado – motivo de su prohibición en cierto momento por parte de Esquilache, capítulo inevitable de nuestras clases de historia- también fue protagonista de gran parte de nuestra literatura, especialmente aquella del glorioso siglo de oro y sus lustrosos protagonistas, los de la ficción y los de la rúbrica. La capa española, signo y medida del linaje, ha acompañado el imaginario de este país y se ha inmortalizado a través de todas sus manifestaciones culturales.

LARVATUS PRODEO
2014