Las propuestas estéticas –que también tienen una fuerte carga ética- planteadas por Avelino Sala a lo largo de su trayectoria artística articulan un discurso ciertamente personal, coherente, y al mismo tiempo complejo en cuanto a sus lecturas y sus miradas.

La diversidad de mecanismos y lenguajes expresivos empleados, que incluyen entre otros el video, la escultura, la fotografía, los neones, el dibujo o el plural mundo de los objetos, no le apartan de esa línea continua y consistente que unifica la mayor parte de sus trabajos.

Sus imágenes, en gran medida, se nos aparecen como si fueran alegorías o metonimias que ejemplifican la soledad del individuo, las fragilidades que se crean en su propia ubicación personal, y en los intersticios que subyacen en tanto que entidades pertenecientes al discurso global de la Historia, o también los flujos y dudas acerca de una identidad y de una memoria que no hacen sino afirmar su carácter perecedero y extrañado, su pertenencia a algún tipo de no lugar.