Avelino Sala desarrolló el Proyecto Ícaro, incluido en el 51 Salón Internacional de Fotografía, presentado en el Centro Internacional de Arte Palacio Revillagigedo de Gijón. Su objeto de análisis era la Asturias contemporánea, castigada por la desindustrialización y la crisis. Esta se vería recorrida por un Ícaro contemporáneo, un ángel caído, abatido, carente de sueños, nómada que ilustraría esa situación crítica, aunque manteniendo una puerta abierta a la esperanza, a la utopía. Una vez más, el vaciado de celo, en forma de ángel, desde su inquietante silencio, metáfora de la vacuidad en la que vivimos, transitaba y se detenía, en determinados puntos degradados, marginales, desolados, dejándonos la constancia gráfica de sus derivas y desplazamientos. Una poética, la de la deriva que es un referente en la obra de este artista. El Ícaro asturiano se mueve por el laberinto de la región, por esos no lugares que son los espacios abandonados, huellas de un pasado industrial que aun resiste por vivir.

Extracto texto catálogo ¿Qué arte?
Natalia Tielve

ÍCARO
2004