En el caso de Avelino Sala, la vinculación de la resistencia y la vigilancia ha propiciado un nuevo espacio donde permanecer a la espera. Un lugar identificado con hoteles, moteles, hospederías, asilos y hospitales (hotel, motel, hostelry, hospital). Son lugares que refugian y espacios donde se expulsa. Cuando somos anfitriones, tratamos de albergar una esperanza. Si somos huéspedes, nos sentimos de alguna forma dispuestos a devolver lo recibido. En la antigua Grecia se acostumbraba a dar una moneda al visitante que había estado en casa. La mitad se la llevaba el huésped, la otra mitad era para el anfitrión. Si en alguna ocasión alguien venía con esa moneda, o sí éramos nosotros los que la ofrecíamos y coincidía, ése ya no era un extraño y se le invitaba a disfrutar de la hospitalidad.

En estas imágenes Avelino Sala propone una lúcida reflexión sobre la lectura y la hospitalidad proponiendo un cambio de letra, de litera (litter). En ese cambio de significado, cuando ya no somos rehenes (hostage) se produce una modificación metafórica de la realidad. A esa moneda partida donde la hostilidad se convertía en hospitalidad, los griegos la llamaban símbolo.
HOSTIL
2009