Un recuerdo sirve de motivación y base para el presente proyecto enmarcado en el contexto de la próxima Bienal de la Habana. Según comenta el artista: “De pequeño, en el pueblo siempre veía que cuando una herramienta, pieza metálica de mecánica o unas tijeras se oxidaban, eran sumergidas en un bote o vaso con Coca Cola durante varios días, esto le quitaba el óxido y dejaba la herramienta limpia y con posibilidad de usarse”. Partiendo de este recuerdo -anclado en su memoria y parte de la sabiduría popular colectiva-, el proyecto consiste en convocar a una comunidad de habitantes de la ciudad de la Habana a que traigan sus herramientas viejas oxidadas para ser introducidas en recipientes con coca cola, los cuales les serian devueltos, limpios de óxido.

En este caso, la bebida en sí y toda su simbología, es utilizada –masivamente- como herramienta para un performance colectivo –para una transformación de objetos múltiples aportados por la comunidad, permitiendo su reutilización. La marca, símbolo del poder imperialista, -a través de su empleo como material artístico- pasa a ser un ente de trabajo comunitario, de cambio y renovación social. La acción desvirtúa así las consabidas intenciones imperialistas hacia el contexto cubano, estableciendo un juego irónico o metafórico sobre el historial de relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

APUNTES EN TORNO A LA CORROSIÓN
2012